Conozcámonos mejor con un tango

El afamado baile sudamericano es uno de los pasatiempos preferidos del país.

Es casi la medianoche de una agradable noche de verano y, gracias a la latitud de la tierra de los lagos, fuera es prácticamente de día. El pabellón de madera, que está al norte de Tampere, está repleto de finlandeses de toda clase dando zancadas por la pista, cada uno de ellos agarrando a su pareja bien fuerte y mirándola impertérritamente a los ojos. Virpi, mi profesora de tango, me estruja contra la pareja que se me ha asignado. “Mantente ceeerca de ella”, dice con una voz atronadora.

Aunque se tiene una imagen de los finlandeses como personas bastante reservadas, tienen mucha facilidad para el contacto físico cercano en público. El tango es uno de los pasatiempos más apreciados en este país y ofrece una forma perfecta para que los finlandeses, por lo demás vergonzosos, se encuentren, se saluden y se cortejen. Cuando nos detenemos un momento en la pista de baile se me ocurre que, quizá para que un finlandés se sienta satisfecho y tranquilo, necesita apreciar la pena y el desasosiego; puede que, para ser feliz de verdad, primero haga falta experimentar la infelicidad. Dirijo mi mirada directamente a los ojos de mi compañera de baile. Nos miramos a los ojos, la cojo la mano y deslizo una mano hasta su cadera. Y, mientras el acordeón toca sus primeras y apenadas notas, comenzamos a bailar.

 

Ritmo cultural

Los contrastes son el ingrediente principal en la vida cultural de Finlandia, como correr de una sauna caliente a un lago helado, los atesoramos al máximo.

Ritmo cultural