Helsinki, la ciudad de la Navidad

Las primeras nieves abundantes suelen llegar a tiempo para la Navidad en la capital finlandesa, cubriendo la ciudad de blanco y creando un ambiente adecuado para las fechas. Las luces navideñas de Aleksanterinkatu y el bullicio de los compradores en el mercado de Santo Tomás irradian una calidez de lo más reconfortante.

Puede que el sol no quiera alzarse mientras el invierno comienza a apoderarse de Helsinki, pero el aroma a glögi (ponche caliente de vino con especias) y los adornos de los escaparates alegran el alma a medida que la Navidad se aproxima.

La fiesta en sí se celebra tranquilamente en familia, pero la ciudad aprovecha al máximo el anticipo que suponen las fiestas de pikkujoulu (“pequeña Navidad”) en bares y restaurantes. Puede que el mercurio del termómetro se precipite a diez bajo cero, pero el ambiente es de cálida camaradería. Incluso cuando las temperaturas se desploman, las tiendas y los restaurantes rebosan calidez, y los edificios finlandeses se equipan para expulsar hasta la escarcha más resistente. Si a la mezcla le añadimos recitales de villancicos en las iglesias, cuesta creer que Helsinki no se fundara con el propósito concreto de celebrar la Navidad.

 

Helsinki

Helsinki es una ciudad europea moderna, compacta, conocida por el diseño y la alta tecnología. El carácter atractivo y único de Helsinki se debe a su proximidad al mar, así como su ubicación entre el Oriente y el Occidente.

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