Simpatía tímida, pero abierta
Los finlandeses se toman a broma su distintiva timidez, pero muchos visitantes experimentan algo muy distinto al entrar en contacto con la cultural local.
“Un finlandés introvertido se mira los zapatos cuando te habla; un finlandés extrovertido te mira los zapatos a ti.” Así reza un popular chiste finlandés. Al vivir en un país aislado históricamente y poco poblado, los finlandeses son conocidos por (y muy conscientes de) su tendencia a disfrutar del silencio. De hecho, la mayoría de las guías sobre costumbres finlandesas menciona la tendencia local a ser reservados.
Los finlandeses suelen avisar a los visitantes de la naturaleza reservada de sus compatriotas, pero en lugar de eso, lo que muchos extranjeros advierten es la simpatía local y, como era de esperar, su capacidad para reírse de sí mismos.
Acallando estereotipos
“Mi profesor de finlandés y mis amigos me habían dicho que los finlandeses tienen fama de reservados; es curioso, porque esa no ha sido mi experiencia”, dice Chris Wlach, un abogado que vive en Nueva York, estudió finlandés en la universidad y ha visitado el país en dos ocasiones.
Magdalena Skipper, editora londinense de la revista Nature, alquiló una cabaña junto a un lago cerca de Kuopio el verano pasado. Dice que, aunque notó en algunos detalles que los finlandeses son reservados (advirtió que, en los bares locales, muchas personas disfrutaban tomándose una copa sin compañía) también le sorprendió la calidez de la gente, tanto en la oficina de turismo como en cualquier otro lugar; un hombre hasta inició una larga conversación con un grupo de extranjeros en una sauna.
“Por supuesto, el trabajo de los empleados de la oficina de turismo es proporcionar información, pero se puede dar simplemente la información, o además ser amable, y las personas de la oficina de Kuopio eran simpatiquísimas”, afirma.
Una conciencia traviesa
Alison Daly, una británica que trabó amistad con dos chicas finlandesas durante un año de intercambio en Lille, Francia, cuenta que se dio cuenta de que sus amigas eran más tímidas en un grupo internacional que en su zona de confort de casa.
“En Francia nos costó un poco desarrollar una amistad de verdad, porque eran más calladas con el grupo, pero cuando estuve en Finlandia con sus amigos no me pareció que nadie fuera tímido”, dice. “Había oído decir que las personas finlandesas serían más frías, pero cuando te invita un amigo no hay ningún muro entre vosotros. Todo el mundo me acogió muy bien.”
Chris Wlach dice que puede que haber estudiado en Nueva York haya influido en su visión, ya que la mayoría de los finlandeses que conoció eran muy activos en la comunidad cultural local y, por lo tanto, extrovertidos por naturaleza. Pero también añade que en Finlandia siempre le brindaron una cálida acogida, y que se dio cuenta de que los finlandeses eran conscientes de su fama de tímidos.
“Es una conciencia que se toman a chiste. A diferencia de los estereotipos de muchos otros países, con los que la gente duda sobre si hacer broma, la mayoría de los finlandeses parecen ser muy conscientes de su imagen y no se la toman demasiado en serio”, afirma.








