Los festivales culturales de todo tipo imaginable son el suplemento creativo perfecto para el principal valor de Finlandia: su entorno natural vasto y virgen.
Los finlandeses son un pueblo curioso con un gran sentido del humor. Basta con echar un vistazo a los eventos tan absurdos que organizan para competir en ellos.
El paisaje boscoso está salpicado de parcelitas de agua (o al revés, en algunas zonas) tan numerosas que han dotado a Finlandia del apodo “la tierra de los mil lagos”.