Cuando se debate la arquitectura finesa, la mayoría de la gente piensa en las creaciones modernistas de Alvar Aalto. Pero la gran riqueza de edificios del Art Nouveau en todo el país y en la capital son igual de notables.
Helsinki está lleno de restaurantes modernos y excepcionales, además de conscientes de la gastronomía, que sirven tanto fascinantes platos de fusión, como alimentos básicos y tradicionales nórdicos.
El ritmo de vida de Helsinki es relajado, pero al mismo tiempo refrescantemente activo, en lo que respecta tanto al número como a la calidad de restaurantes y clubes nocturnos. Finlandia formó parte del Imperio Ruso durante más o menos...
Los festivales culturales de todo tipo imaginable son el suplemento creativo perfecto para el principal valor de Finlandia: su entorno natural vasto y virgen.
Anteriormente un barrio de clase obrera, este distrito relajado y lleno de vida cuenta con una increíble selección de boutiques, cafeterías, restaurantes, bares y mucho más.
Durante una sola visita a pie, se pueden visitar varias galerías distintas y hacerse una buena idea del arte moderno finés y del panorama artístico local.
Los finlandeses son un pueblo curioso con un gran sentido del humor. Basta con echar un vistazo a los eventos tan absurdos que organizan para competir en ellos.
Tiendas de decoración de interiores, boutiques de moda, joyerías, tiendas de antigüedades, galerías, museos, restaurantes, hoteles, agencias de diseño…
El paisaje boscoso está salpicado de parcelitas de agua (o al revés, en algunas zonas) tan numerosas que han dotado a Finlandia del apodo “la tierra de los mil lagos”.
Eventos que van desde festivales de rock a gran escala hasta acontecimientos de cultura tribal se celebran en todo el país durante el corto pero luminoso verano.
Las estructuras elaboradas talladas en el hielo y la nieve son, para muchos, cosa de cuentos de hadas y películas de animación. Puede que al verlas con tus propios ojos te convenzas de que son de verdad, pero no por ello serán menos extraordinarias.