La clave es ser prácticos y vestirse por capas. Una prenda exterior resistente al agua y al viento, así como unos zapatos cómodos para caminar, son imprescindibles en cualquier época del año.
En invierno, lleva un abrigo calentito, pantalones de nieve y botas adecuadas de suela gruesa y buen agarre. Para los niños pequeños, un mono suele ser la opción más sencilla. Las prendas interiores de materiales naturales (lana merina sin mulesing, bambú o seda) funcionan muy bien, al igual que los tejidos técnicos. No te olvides de unos guantes, pasamontañas y gorros. Nota sobre la ropa de esquí: en los destinos de invierno más populares, a menudo se pueden alquilar equipos de esquí para niños y adultos, lo que ahorra mucho equipaje.
Si vas a comprar ropa de invierno por primera vez, lo más seguro es que elijas marcas diseñadas para el clima nórdico. Consejo local: la marca finlandesa Reima fabrica ropa de abrigo estupenda para niños para las cuatro estaciones.
Un accesorio que a menudo se pasa por alto es el reflector (heijastin). Las noches de otoño e invierno en Finlandia son oscuras, y la visibilidad es importante, especialmente si se camina por caminos rurales poco iluminados. Puedes comprar reflectores en casi cualquier sitio de Finlandia, y los de niños suelen ser de colores alegres y tener formas divertidas.
Para el verano, lleva varias capas de ropa ligera y algo más abrigado para las noches más frescas. Para explorar la naturaleza, conviene llevar manga larga y pantalones largos, ya que ofrecen cierta protección contra las garrapatas. No te olvides de las gafas de sol y el protector solar; la nieve refleja mucho la luz en primavera y las temperaturas suaves del verano pueden ser engañosas en cuanto a la exposición a los rayos UV.
Por último, no olvides llevar bañadores para toda la familia. La sauna es un elemento fundamental de la vida finlandesa y seguro que querrás probarla, ya sea una sauna junto al lago en verano o una sauna de spa en invierno.